El enigma de Casanova
"Algunas veces Casanova contaba mentiras, lo que no me sorprende para nada:
difícilmente se puede ser veraz en una autobiografía proyectada para menos de
cien páginas. En doce tomos, no lo lograría ni un santo. De modo que no podemos
exigir la verdad y sólo la verdad al maestro de la autopropaganda y mayor
playboy de todos los tiempos. Pero aun cuando 50 por ciento del texto fuera sólo
de embustes, el resto sería suficiente para contar la vida de un buen número de
haraganes y aventureros inefables, de titanes de vitalidad e ingenio, de
especialistas en hacerse de dinero y mecenas, y de campeones en el arte de
seducir a las mujeres. Entre estas últimas, muy pocas sabían resistirse; más
bien al contrario, ellas mismas se metían en la cama de Casanova empujadas por
el deseo o por la curiosidad, cosa que al principio del romance resulta ser lo
mismo. Tal principio duraba un par de días y por regla general no tenía
continuación. He aquí el asunto que me hizo pensar profundamente. Todas estas
damas permitían con mucha facilidad que las abandonara: sin actos histéricos,
sin ataques de furia o amenazas de suicidio, sin perder los sentidos por la
desesperación, a pesar de que apenas ayer o anteayer escuchaban exaltadas
promesas de matrimonio y juraban ellas mismas amor eterno. Ninguna intentaba
detener al seductor con súplicas ni con amenazas; tampoco lo acosaba durante
años con la única esperanza de recuperarlo. ¿Acaso Casanova no sabía despertar
pasiones más duraderas? Sería muy poco probable que se las hubiera callado; él,
quien nunca perdía la oportunidad de jactarse. Todo eso es muy extraño. Hasta un
Juan Pérez, que no un Casanova, aprende en carne propia lo espinoso que es el
camino del amante que trata de perderse en la lejanía. Mientras que, por su
parte, el más famoso seductor del mundo simple y sencillamente agarraba sus
chivas sin ningún problema; incluso algunas damas le ayudaban a empacar, para
después, con notable alivio y hasta con cierta impaciencia, volver con sus
buenos maridos, con sus novios poco atractivos o a meterse de inmediato en una
nueva aventura, como si la anterior no hubiera merecido ni un momento de
reflexión. ¿Desilusionadas? ¿Desanimadas? ¿Aburridas? Estas preguntas son mi
aportación para celebrar el Año Internacional de la Mujer".
Wislawa Szymborska